Bach: Cantata BWV 140 «Wachet auf, ruft uns die Stimme» – (Ciclo Coros en el Auditorio 2006)

10 Dic, 2006

CORO IUBILATE de Murcia . Proyecto septiembre-diciembre 2006

Martes, 19 de diciembre de 2006, 20.30 h   Murcia, Auditorio Regional «Víctor Villegas»

PROGRAMA

I

Nolo mortem peccatoris – Thomas Morley (1557-1602)
Ne timeas, Maria – Tomás Luis de Victoria (c.1548-1611)
Du bist’s, dem Ruhm und Ehre gebüret – Franz Joseph Haydn (1732-1809)
Tantum ergo – Maurice Duruflé (1902-1986)
de «Cuatro motetes sobre temas gregorianos, op. 10»
O Crux, ave spes unica – Fernando Sor (1778-1839)
Kyrie – Agustín Sánchez López (1965)
Ave María (Bogoroditse Dyevo) – Sergei Rachmaninov (1873-1943)
de las «Vísperas»

II

J. S. Bach (1685-1750)
Cantata BWV 140 «Wachet auf, ruft uns die Stimme«

1. Chorale: Wachet auf, ruft uns die Stimme  / Despertad, nos llama la voz
2. Recitativo: Er kommt, der Bräutigam kommt / Él viene, el Novio viene (Tenor)
3. Aria (duetto): Wann kommst du, mein Heil? / ¿Cuándo llegarás, Salvador mío? (Soprano, Bajo)
4. Chorale: Zion hört die Wächter singen / Sión escucha el canto de los vigías
5. Recitativo: So geh herein zu mir  / ¡Ven, pues, a Mí! (Bajo)
6. Aria (duetto): Mein Freund ist mein / Mi Amigo es mío (Soprano, Bajo)
7. Chorale: Gloria sei dir gesungen / Cantemos todos tu Gloria

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INTÉRPRETES

Coro Iubilate

Sopranos
Susana Almagro Murcia
Nuria Escolano Luján
Mª Luisa Fuentes López-Acosta
Mª José Marín Pérez
María Pérez Botía

Contraltos
Manuela Cerón Ramírez
Natividad Díaz Cánovas
Chiqui Gambín Gallego
Eva Mª García Romero
Mª Dolores Martínez Cánovas
Mª Carmen Sarabia Bermejo

Tenores
Fernando A. Andreo Antón
José Manzano Gómez
Agustín Martínez Pedreño
Francisco Orta Carrasco

Bajos
Antonio Ballester Guerrero
Fco. Javier Lacunza Ruiz
Fco. Ramón Solano Hernández

Solistas

Carmen Lorenzo, Soprano
José Solano, Tenor
Agustín Sánchez, Bajo

Instrumentistas

 Mª Dolores Cases, Oboe 1º
Ana Mª Palacios, Oboe 2º
Pedro Juliá, Corno
Pablo Hernández, Trompa,
Rubén Antón, Violín 1º
Raúl Navarro, Fagot
Luis Ángel Sánchez, Violín 2º
Francisco Jesús Pérez, Viola
José Manuel Cuadrado, Violonchelo
Joaquín Gras, Contrabajo

Alberto Muñoz, Órgano

Dirección: Agustín Sánchez López

NOTAS

Parte I

El compositor inglés Thomas Morley, uno de los más importantes del renacimiento, fue el discípulo más aventajado de William Byrd. Fue caballero de la capilla Real, también un notable teórico (Sencilla y fácil introducción a la música práctica, 1597) y un influyente editor. Es muy conocida su obra madrigalista, frecuentemente interpretada, pero lo son menos sus composiciones de temática sacra. La única fuente musical de Nolo mortem peccatoris se encuentra en la British Library, y el texto que aquí se interpreta aparece en un manuscrito de la catedral de San Pablo, en la que Morley fue organista a partir de 1590. El manuscrito, datado en 1540, está atribuido a John Redford, organista de la catedral en esa época.

Tomás Luis de Victoria, posiblemente el mejor compositor español de todos los tiempos, nos describe la Anunciación de María en uno de sus más bellos motetes. Un exultante aire triunfal, conseguido con su sereno clasicismo, es el que nos transmite Haydn en su Du bist’s, dem Ruhm und Ehre gebüret.

Las composiciones del organista y compositor francés Maurice Duruflé muestran la influencia de Ravel, Fauré, Debussy y Dukas, así como de la liturgia del canto llano. Un claro exponente lo tenemos en los bellos y conocidos «Cuatro motetes sobre temas gregorianos, op. 10» a los que pertenece este Tantum ergo en el que, sobre la conocida melodía original de canto llano del Pange Lingua cantada por la sopranos, las restantes voces tejen una bella estructura canónica. Le sigue el conmovedor motete O crux, ave spes unica (Madrid, 1804) del importante compositor y guitarrista español Fernando Sor, en estilo polifónico italiano —casi del s.XVII—. Su depurado clasicismo le venía de su aprendizaje en la escuela de los Cererols, Martí, Viola,… con los que estudió desde que ingresara a temprana edad en la escuela de niños cantores del monasterio de Montserrat. El Kyrie de Agustín Sánchez fue compuesto en septiembre de 1998 como el inicio de un proyecto de Misa.

Rachmaninov compuso sus Vísperas, op. 37 claramente influido por la figura de Chaikovsky, el primer autor ruso al que se le permitió componer música religiosa para ser interpretada en una sala de conciertos. Hasta entonces dicha práctica estaba prohibida, ya que la influencia del censor musical Dmitri Bortniansky se encontraba aún muy presente en la actividad musical y religiosa. Chaikovsky rompió por primera vez con la prohibición cuando se le permitió interpretar en público su Liturgia de San Juan Crisóstomo en 1879. Desde entonces numerosos autores rusos siguieron el mismo camino, entre ellos Rachmaninov. Las Vísperas fueron compuestas entre enero y febrero de 1915 y están compuestas por cantos de tipo Znamenny y Kiev en su mayor parte. Consta de quince números, de los cuales el Bogoroditse Dyevo, Raduysa es el equivalente ruso a nuestro Ave María.

Agustín Martínez

Parte II

La cantata pertenece al tipo estructurado sobre un coral, que con distinto texto aparece en el primer número (sopranos) y en el cuarto (tenores), y es el que definitivamente da cohesión a la obra. Ésta se cierra, como es habitual, con el mismo coral a cargo de todas las voces dobladas por el tutti orquestal.

Según el texto de Philipp Nicolai que toma la idea de un himno por él compuesto en 1599, Jesús es el novio y Sión la novia. El paralelismo puede extrapolarse igualmente a otra idea frecuente en la mística del momento, relacionada con el «Cantar de los Cantares» y el «Canto de Salomón», en la que Jesús vuelve a adoptar el papel de novio del alma o de la Iglesia. Y todo ello con las palabras de Mateo, quien en el capítulo 25, versículos 1-13, nos hace referencia a la parábola de las vírgenes prudentes y las vírgenes necias que esperan al novio, imagen que aprovecha Jesús para explicar el Juicio Final. Efectivamente, cuando llegue el novio (segunda venida triunfal del Cristo) sólo pasarán al banquete de bodas aquellas doncellas que han tenido la previsión de velar con sus lámparas de aceite llenas, quedándose las necias fuera de él por haberse dormido en la espera. Este simbolismo de la premura en llenar las lámparas ante la inminente llegada del novio impregna todo el primer movimiento, plagado de contrapuntos y ágiles respuestas entre voces, que da plasticidad a ésta idea. El pequeño episodio fugado insertado a mitad de este movimiento acrecienta también esta sensación de esperanzado nerviosismo, en el que retóricamente se urge a las doncellas a prepararse para la boda: «¿Dónde estáis, vírgenes sabias? / ¡Levantaos, tomad vuestras lámparas! / Preparaos para la boda»).

Las arias en las que aparecen el bajo y la soprano están cargadas, sin embargo, de un fuerte componente profano que ayuda al fiel a comprender la importancia y la intensidad de la unión entre Jesús y el alma, amores, por otra parte bien conocidos por la mística española y retratados entre otros por nuestros San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila. La estructura de pregunta-respuesta hace patente este particular, y hace de la 140 una de las Cantatas, si se nos permite el término, más «sensuales» del ciclo. Todo ello anunciado por sendos recitativos (tenor y bajo) que ayudan a preparar a la audiencia para asimilar tan mística unión.

Agustín Sánchez