XX Aniversario del Coro Iubilate
PROGRAMA
I. Polifonía navideña a capella
II. Charpentier: Messe di Minuit *
* Conmemoración del 300 aniversario de la muerte de M. A. Charpentier
Sábado, 18 diciembre 2004.
Torre Pacheco (Murcia), Iglesia de Ntra. Señora del Rosario, 20 h.
NOTAS AL PROGRAMA
Messe de minuit sur les Noels pour 4 voix, choer, flutes et violon H.9
Nos encontramos ante una de las once misas que M. A. Charpentier compuso a lo largo de su vida. La «Misa para la Noche de Navidad» (Messe de Minuit) data aproximadamente de 1690, época en que el compositor desempeñaba el puesto de maestro de capilla en la Iglesia jesuita de San Luis en París.
Prácticamente todos los números de la misa, a excepción de algunos fragmentos de libre composición, están basados en melodías procedentes de villancicos populares franceses, procedimiento éste muy utilizado en la música vocal inglesa pero que resulta original en la francesa, donde su uso estaba normalmente ligado a la música instrumental, especialmente de órgano. Charpentier realiza una perfecta fusión entre el carácter popular de estas melodías y el lenguaje más solemne que requiere la misa en ciertas partes del texto. El valor de esta pequeña joya musical radica en la exquisita mezcla de estilos que contiene, pues si por un lado es reflejo del estilo francés grandilocuente de la época, con sus ritmos muy marcados y alternancia de partes orquestales, coros y solos, por otro encontramos en ella una expresividad melódica y armónica impropia del estilo que Lully impusiera en la Francia de Luis XIV. Esta riqueza expresiva es sin duda fruto del contacto que Charpentier tuvo con la música italiana de la época en sus tres años de estancia en Roma, donde probablemente tuvo como mentor a Carissimi. Sirva como ejemplo el delicioso Agnus Dei de esta Misa de Navidad, composición que, junto a otras de este autor, reivindica un puesto más importante en la historia para Charpentier, del que el gran público conoce poco más que el «Te Deum» usado como sintonía de Eurovisión.
Miguel Ángel López Ballester